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DEBATES INDISPENSABLES
Lic. César Camacho Quiroz
Se dice que "la democracia es el gobierno de parlamento", puesto que parlamentar es hablar; es decir, expresar ante el foro público, donde se discuten y resuelven los asuntos de interés general, los razonamientos que sustentan una propuesta de acción colectiva, ante una situación o hecho que exige la reacción del conjunto social. Hay, incluso, quien afirma que gobernar es comunicar; por eso, "el uso público de la razón siempre debe ser libre", remataba Kant. Persuadidos de lo anterior, hace 162 años, por primera vez en la historia, los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, Abraham Lincoln y Stephen Douglas personificaron siete debates de tres horas de duración cada uno, ante distintos grupos de alrededor de 1500 asistentes, en los que discutieron, entre otros, el tema de la esclavitud. Ya en el siglo XX, afanados en aprovechar el potencial que ofrecían los medios electrónicos de comunicación, y ante las dificultades geográficas que implicaba la vastedad del territorio norteamericano, los pioneros de la comunicación de masas, que apenas unas décadas antes habían creado estrategias propagandísticas como los infomerciales y los spots televisivos –incluidos los que posteriormente serían calificados como "guerra sucia"-, idearon la realización de un debate televisado entre los candidatos que en 1960 contendían en la elección presidencial, a la sazón, John F. Kennedy y Richard Nixon. Hito en la comunicación política, dicho debate es considerado histórico, no sólo por ser el primero en su tipo, sino porque brindó una lección que todavía estudian los especialis tas, acerca del adecuado aprovechamiento de la televisión del que hizo gala Kennedy, así como de los riesgos de no preparar al candidato para un debate televisivo como evidentemente le sucedió a Nixon. Pero al nacer, el debate televisivo también dio origen al uso del maquillaje, al"encapsulamiento" de los mensajes, la preeminencia de la imagen sobre las propuestas, el empobrecimiento de las ideas, la impostura de políticos forzados a actuar, la imposibilidad de abordar asuntos complejos en breves intervenciones, etcétera; todas ellas, técnicas de producción audiovisual que engendran vicios, que dificultan, cuando no impiden, la adecuada difusión y contrastación de planteamientos pues, paradójicamente, han terminado por desvirtuar el ejercicio libre de la razón. Todas estas consideraciones cobran importancia ahora que la sociedad vive en gran medida conectada a algún medio de comunicación, lo cual impone nuevos desafíos al tiempo que abre renovadas oportunidades para el ejercicio de la política. Como nunca, ahora disponemos de elementos para hacer del debate, más que un momento en el proceso democrático, una forma de construir la democracia. Para ello, es preciso evitar lamentables ejercicios vacíos de contenido e interés, como el de la semana pasada a cargo del PAN; y no caer en la tentación de quienes, como el precandidato del PRD, ansioso de llamar la atención de los reflectores, ha propuesto una "debatititis", pasando por alto que, si bien la democracia es debate, el debate no es espectáculo, sino recurso indispensable para afianzar la cultura democrática entre nosotros.
ccq@cesarcamacho.org @ccq_edomex
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LOS 56 Y EL 53
Por: Sergio Aguayo Quezada
Dice una encuesta que la sociedad capitalina es la más organizada, informada y criticona del país. Pese a las virtudes cívicas, el grueso de los gobernantes del DF compite en mediocridad. Con ese criterio, ¿qué hacer en este año electoral? El PAN y el PRD presumen justificadamente a sus candidatos. Y sí, en Isabel Miranda de Wallace y Miguel Ángel Mancera tienen buenos aspirantes que seguramente se completarán con Beatriz Paredes por el PRI. Pongo el acento en el PRD por la fuerza que tiene en la capital y porque en julio próximo también votaremos por 16 jefes delegacionales y 40 diputados locales (excluyo a los plurinominales). El objetivo es evitar otra camada de políticos mediocres e insensibles. La "Encuesta Nacional de Valores: lo que une y lo que divide a los mexicanos, 2010" (http://banamex. com/envud/) es una mina de información sobre nuestra diversidad porque permite apreciar las diferencias en la cultura cívica de las 32 entidades. Según este levantamiento, la capital tiene una sólida cultura democrática y observa críticamente a los principales actores. Incluyo unas cuantas cifras comparando a la capital con el resto del país: "Nunca o rara vez confían en: partidos políticos": DF, 89% y Nacional, 78%; gobierno de la entidad: DF, 79% y Nacional, 63%; gobierno delegacional o municipal: DF, 79% y Nacional, 65%; y, finalmente, televisión: DF, 72%; Nacional, 31%. Me siento representado en estos porcentajes porque aun cuando valoro los avances tenidos en los últimos cuatro gobiernos de mayoría perredista, siento que se han quedado cortos por sus inconsistencias e insuficiencias. Desde otro punto de vista, puede uno estar razonablemente satisfecho con los jefes de Gobierno y profundamente inconforme con asambleístas y delegados. Hace unos meses El Universal (9 de mayo del 2011) publicó un interesante reportaje según el cual 18 asambleístas entrarían en la categoría de "ninis", porque "ni proponen leyes, ni dan solución a la gestión de sus representados". Los 18 destacaban por sus faltas, sus breves estancias en el recinto, su "escasa participación en el diseño de leyes y [su] distanciamiento con la ciudadanía". La situación empeora en las delegaciones donde
florece la ineficiencia y la corrupción. Como vecino del sur he observado la devastación de los bosques en la Magdalena Contreras, Álvaro Obregón y Tlalpan. En esos reductos de tribus perredistas se toleran invasiones de zonas protegidas y se aprueban cambios de uso de suelo sin tomar en cuenta la suficiencia de vías de acceso, servicios o medio ambiente. El deterioro en la calidad de vida es tan palpable como los congestionamientos. Un caso paradigmático es la Supervía. Buena parte del conflicto viene de que el gobierno central no hizo una consulta pública, ignoró los motivos de los inconformes y desatendió una recomendación de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. En el largo conflicto por la Supervía ha sido posible aquilatar la mediocridad e incongruencias del delegado y de quienes dicen representar a estas comunidades. Como la Supervía no es el único conflicto entre ciudadanía y gobierno, ha ido creciendo la insatisfacción con la clase política. Las llamadas de atención están a la vista: entre 1997 y 2009 han caído las preferencias por el PRD; en la última elección federal se duplicó el porcentaje de capitalinos que anuló su voto (de un 4 a 5% pasó a un 10%). Por tanto, es lógico que, según una encuesta de Reforma de noviembre de 2011, un 53% de capitalinos sigamos dudosos sobre cómo manejar las boletas locales. ¿Qué hacer? Una posibilidad es abstenerse como lo hicieron el ¡59%! de los capitalinos en las elecciones locales de 2009. La otra es acercarse críticamente a las urnas y ello conduce de manera casi inevitable al voto diferenciado. En otras palabras, cada nivel de gobierno hay que tratarlo por separado dependiendo del historial y propuestas de los respectivos candidatos. Lo peor que podríamos hacer es dejarnos llevar por la simpatía hacia algún aspirante a la Jefatura de Gobierno y darle nuestro voto a todos los postulados por el mismo partido. Puede uno cruzar la boleta correspondiente a jefe o jefa de Gobierno y anular el voto si no convence ninguno de los candidatos a delegado o asambleísta. En otras palabras, lo que propongo es que el 53% de los indecisos prestemos atención a los 56 aspirantes a los otros cargos. Esta misma fórmula puede aplicarse en la elección federal en donde los individuos se esfuerzan en diferenciarse. Acepto que hay clarísimas divergencias en el historial de Peña Nieto y López Obrador. Sin embargo, ambos vienen arropados por estructuras partidistas corrompidas en sus métodos de selección de candidatos. Si además nos involucramos en la vida pública, demostraríamos la solidez de nuestra cultura cívica. Colaboraron Rodrigo Peña González, Pilar Tavera Gómez y Maura Roldán Álvarez. | |
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LABORATORIO DE
JUGUETES ECOLOGICOS http://pabloreinah.com
Aquí la creatividad y la naturaleza encuentran su espacio. Es un concepto poco convencional dónde se complementa, aprendizaje, tecnología, ciencia y diversión. Es "Mamá Tierra" un espacio siempre disponible para niños y jóvenes pensado en que aquí ideen y realicen talleres, cursos, elaboren sus tareas escolares pero sobre todo puedan crear sus propios inventos. Carmen Cuevas / Creadora Proyecto Ecológico. Les gusta mucho, se divierten, si vienen con los papás más lo disfrutan porque los dos están metidos en un proyecto y les queda como lo quieren les va a dar mucha satisfacción al que hace algo, lo haga bien y le gusta y que luego vean que las cosas que hicieron funciona. Mamá Tierra abrió sus puertas hace más de 20 años en el parque ecológico Loreto y Peña Pobre en Tlalpan Distrito Federal frente a la zona arqueológica de Cuicuilco. Carmen Cuevas / Creadora proyecto ecológico. Empezaron a hacer naves con botellas y se iba con los niños a la fuente, era muy divertido ver como lo que estaban ellos haciendo podía funcionarles, así la caña de pescar, la fuente era un buen punto para hacer muchos experimentos, también venían niños que querían hacer una fábrica de chiles y cosas muy raras. Parte de la creación de este espacio es motivar a la juventud sobre el origen hombre-naturaleza. Dafne Nava / Instructora. Nuestro objetivo principal es crea conciencia en los jóvenes, en los niños y en todas las personas que nos visitan por medio del uso de la imaginación también, aquí lo que hacemos son juguetes. Aquí se crean juguetes, inventos y proyectos que funcionan con energías alternas realizados con materiales de segundo uso y fáciles de obtener como campanas y aviones que funcionan con energía solar, sensores de movimiento, coches de pilas, detectores de campos electromagnéticos, generadores eléctricos y de energía eólica, recolectores de basura metálica, radios, submarinos, motores eléctricos, mariposas de papel, hipnotizadores , calentadores de agua solares y muchos experimentos más. Pablo Reinah / Reportero Además de trabajar con las bases de la ecología los experimentos tienen mucho de los principios de química, física y robótica. En este laboratorio también se cultiva la curiosidad y la creatividad tanto en forma individual como en equipo. Entre los principales objetivos de "Mamá Tierra" esta el aprender a reutilizar y reciclar materiales con tecnología limpia como los procesos de obtención de energías renovables no contaminantes. Dafne Nava / Instructora. Principalmente utilizamos lo que es pet, lo que es cartón, lo que es papel y también embases de plástico, juguetes que a veces los niños ya no usan. Mamá Tierra es un espacio que brinda la oportunidad de acercarse a la ciencia, despierta la capacidad de investigar y desarrollar la tecnología compatible con el medio ambiente.
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